Es evidente que la lista de sitios turísticos en Camboriú y los atractivos de la ciudad balneario comienzan con las playas, pero no son lo único que esta ciudad tiene para ofrecer al visitante. Podemos citar la Isla das Cabras, el Parque Balneario Santur, la iglesia Matriz Santa Inés, la iglesia Santo Amaro, entre otros lugares.
Si bien, las playas de Camboriú son el escenario de la vida diurna, cuando cae la noche, la ciudad balneario cuenta con una vida muy ajetreada. La movida nocturna en Camboriú cuenta con gran actividad en sus bares, restaurantes, discotecas, heladerías y cafés.
La gastronomía del sur de Brasil es famosa por sus deliciosos platos y su diversidad, y Camboriú es uno de los principales exponentes de la gastronomía regional. A la hora de comer en Camboriú, los mejores restaurantes ofrecen opciones para todos los gustos y bolsillos, desde los platos más sencillos de la cocina regional hasta los más sofisticados, que compiten seriamente con la cocina de clase internacional.
El Balneario Camboriú recibe turistas todo el año, que llegan en busca de sus numerosos atractivos. Si deseas conocer la mejor época del año para tu viaje, debes conocer el clima en Camboriú y sus características, para poder elegir el momento más propicio para las actividades que estás buscando.

Camboriú es uno de los focos más animados del litoral sur, y esto se revela también en su gastronomía. Hay gran variedad de lugares para salir a almorzar, cenar o tomar algo, ofreciendo típicas delicias brasileñas o amplios menús internacionales. Desde locales informales para jóvenes hasta elegantes lugares para veladas románticas, en Camboriú todos encuentran exactamente el restaurante que están buscando. O se sorprenden con una propuesta nueva e inesperada.

La costa de Santa Catarina tiene en el Balneario Camboriú uno de sus destinos más populares y animados, a solo 84 kilómetros de Florianópolis. Fundada en 1965 como una ciudad planificada, Camboriú es el combo perfecto entre playas espectaculares y una gran infraestructura urbana. El horizonte oceánico enmarcado por los grandes hoteles es la postal típica del balneario. Sin embargo, sus largos kilómetros de línea costera esconden también otras opciones, donde la naturaleza juega a favor de los que buscan tranquilidad y descanso.




